Día Mundial del ¿Derecho a la Información?

El pasado jueves 3 de mayo se “celebró” (o descelebró, tal vez, no sé como denominar algo que se está perdiendo sobremanera) el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y en relación a esto y al hecho de que cada vez se respeta menos la libertad de información y el derecho constitucional a una información veraz, aparte de la constante violación de la libertad de expresión y la progresiva degradación que está sufriendo el periodismo en general, en nuestro país se celebraron concentraciones en alrededor de 50 provincias, bajo el lema “Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia”.

Yo estuve presente en la concentración que tuvo lugar en Palma de Mallorca, en concreto en la calle San Miquel, alrededor de las 12 del mediodía, organizada por el Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB). Allí nos juntamos unos 70 profesionales… bueno, perdón, he de rectificar, quizás… porque yo tengo el título de periodista pero realmente nunca he ejercido como tal (a excepción de las prácticas que realicé en RNE y en el IMEFE), pero sentía que tenía que ser solidaria no solo con los que podrían haber sido mis colegas de profesión sino con los que realmente son mis compañeros en el medio en el que estoy trabajando actualmente (y por poco tiempo, me temo), aunque mi cargo no sea como redactora sino como técnico (que traducido a mi puesto real es “chica comodín que empezó en el departamento de publicidad, fue traspasada a maquetación y ahora también sirve de apoyo en administración de publicidad”).

Ahora estaba echando un vistazo a lo que publicó la web de El Mundo en su sección de Baleares, titulando la noticia: 70 periodistas se concentran por la ‘situación dramática’ que vive el sector (podéis leerla pinchando aquí) y pienso en lo realmente dramático que va a ser el ERE que están a punto de lanzar (lo harán oficialmente el próximo lunes 7) en el que Unidad Editorial extinguirá muchísimo puestos, en concreto un tercio de su plantilla. Lo de extinguir no lo he puesto porque sí, sino porque es lo que han dicho ellos mismos.

Corramos un tupido velo y volvamos a la noticia que me ocupa y preocupa…

Os dejo aquí el enlace para poder leer el manifiesto que ha publicado la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

Manifiesto

En la concentración en la que yo participé, los asistentes nos colocamos unas pegatinas en las que se leía “Soy Periodista. Por el derecho a la información” (Som periodista. Pel dret a la informació), y repartieron unos folletos con las mismas reivindicaciones que se han realizado en toda España, pero concretando que en Baleares:

  • Han cerrado: Televisió de Mallorca, Ona Mallorca, ADN Mallorca, La Gaceta de Baleares, Redio Diario, Qué Mallorca, menorcadiario.com, Mas Magazine, Televisió d’Inca…
  • Han desaparecido programas como Crònica d’Avui de IB3 TV despidiendo a 30 trabajadores
  • Han reducido plantilla los diarios: Última Hora, Diari de Balears, Diario de Mallorca, en productoras audiovisuales. A productores audiovisuales. A Ultima Hora-ABC Radio. Y El Mundo prepara un ERE que afecta a la plantilla de Baleares.
  • No se han respetado las excedencias forzosas de muchos periodistas que trabajan en la administración pública.
  • IB3 está dirigida por un político y RTVE va en camino.

Con todo esto, estoy protestando por esta decadencia que sufre el sector y por los continuos despidos y reducciones de plantilla que se están haciendo, aprovechando, por cierto, la reforma que sobre al ley del trabajo ha realizado el actual gobierno. El mismo día 3 ya hice mis reivindicaciones a través de Twitter y Facebook, necesitaba desahogarme (al igual que ahora con este post) y además apoyar aunque fuera de este modo un periodismo digno y el derecho a una información veraz.

¡He dicho!

Mi día del libro: “Apocalipsis Island”

Hoy es (era, ha sido…) el Día del Libro (o Sant Jordi en la zona catalana, no sé si en general en el Levante). Quería haber recorrido las calles de Palma en busca de diferentes stands para cotillear libros, precios y demás; para mi sorpresa, no he encontrado mucha ambientación, o tal vez es que esperaba más (quizás, incluso es que no he caminado por las calles apropiadas). Pero me he llevado una grata sorpresa al final de la calle Olmos, cuando he visto un zombi a tamaño real, y he pensado “esto me interesa” jajaja. Se trataba de la editorial Dolmen, que había sacado a la calle (al parecer por primera vez) parte de su catálogo. Entre los libros de zombies que tenían, me ha llamado especialmente la atención el de Apocalipsis Island, de Vicente García, ya que hace tiempo que tenía ganas de leerlo. No es que sea una ávida lectora de literatura zombi, pero me llamaba la atención de este libro, en concreto, el hecho de que se desarrolle en Mallorca (también me han hablado de los de Manuel Lodeiro, que acontecen en España). No tenía intención de comprar ningún libro hoy, no porque no quisiera sino por tema económico, pero se me ha encendido la lucecita y de pronto he sentido la necesidad de hacerle un regalo a alguien. Así que me he hecho con un ejemplar de…

Al principio he dudado de cuál era el primero de la saga, ya que había varios, pero la chica que atendía en la mesa me ha echado un cable y ha averiguado el orden en el que van, además me ha informado de que en breve editarán la cuarta parte (y yo que todavía no me he leído el primero…) Pero no solo eso, resulta que el propio Vicente García estaba por allí, y le ha avisado para que bajara a firmarme el libro. La verdad es que ha sido una situación muy graciosa.

Vicente García

El autor se ha hecho un poco el remolón al principio pero enseguida ha bajado. Ha habido un momento, mientras firmaba el libro, que he pensado en hacerle alguna foto, o hacerme una foto con él, aunque me daba muchísima vergüenza; y de pronto ha llegado hasta el stand una marabunta de adolescentes ruidosos gritando “¡¡Hala, libros de zombies!!”, por lo cual he empezado a sentirme bastante agobiada, y he tenido que salir lo más rápido posible de allí, grrrrrrr. Luego, en frío, me he arrepentido de no haber charlado un poco con él, y también de lo del tema de las fotos. Pero bueno…

Y tras la firma, he dado una vuelta por la zona. En la Biblioteca de la Misericordia también habían puesto mesas con compra-venta de libros y discos (al parecer suelen hacer esta especie de feria de forma habitual, de hecho hace poco me compré ahí mismo El color púrpura, de Alice Walker).

No, la de la izq no es Belen Esteban xD

No he sido nunca una incondicional de la Feria del Libro, sinceramente, algunos años he visitado las casetas que se montaban en El Retiro de Madrid cuando sabía que iba a haber algún/a escritor/a que me interesaba, pero ir por ir no suelo hacerlo. ¿Por qué? Pues porque aunque lo considero una buena iniciativa, encuentro que los precios no suelen ser mucho más asequibles que el resto del año, y como a veces puedo llegar a ser una verdadera compradora compulsiva (eso quiere decir que me llevaría muchísimos libros) prefiero repartir mi afición por la lectura durante el año.

Aparte de eso, con respecto a la tradición en el día de Sant Jordi, el otro día hablando con unas amigas que viven en Barcelona, les comenté que me parecía una costumbre machista: a ellas se les regala rosas y a ellos libros (¿ellos son más cultos? ¿nosotras somos las que nos conformamos con una florecita? ¡también sabemos leer!). Mis amigas me dijeron que ahora se regalan libros independientemente del género y que además algunos regalan también rosas. Bueno, vale xD

¿Y vosotros? ¿Habéis regalado algún libro hoy?

Todos estamos en el Titanic

Hoy se celebra el centenario del hundimiento del Titanic, supongo que ya lo sabéis, llevan más de una semana recordándonoslo. Para los que aún no os hayáis enterado, o viváis en la inopia, el Titanic fue aquel transatlántico lujoso que partió desde Southampton (Inglaterra) con destino Nueva York el día 10 de abril de 1912, con 2.227 pasajeros a bordo, y que se hundió tal madrugada como hoy (del 14 al 15 de abril del mismo año) tras chocar (¿supuestamente?) contra un iceberg al sur de las costas de Terranova (o sea, que duró cuatro días). En el  hundimiento murieron 1.517 personas, que se dice pronto.

A mí siempre me ha fascinado la historia del Titanic sobre todo por la forma de hundirse, recuerdo lo mucho que me impactó cuando mi madre me contó que se había puesto casi en vertical antes de partirse en dos, y esa imagen se quedó grabada en mi cabeza durante años. Vi fotos recreando la escena (sí, soy bastante morbosa, lo reconozco), y es por eso que no dudé un momento en ir a ver la película de James Cameron al cine, porque necesitaba ver la recreación de la historia (sinceramente, tanto Leo como Kate y su historia de amor ficticia me resbalaban bastante).

Y para más detalles, podéis consultar la wikipedia o lo que queráis, pero no es del Titanic real de lo que quería hablar en mi post de hoy. Vale, sí, tiene algo que ver. Llevo toda la semana, o más, escuchando en todas partes noticias o referencias al famoso barco, y eso me ha hecho pensar en la realidad que estamos viviendo hoy en día. Pienso en cuántos titanics han existido a nuestro alrededor, proyectos majestuosos que se han hundido en muy breve espacio de tiempo, algunos más nuevos, otros más antiguos. Y no estoy hablando de barcos.

Hablo de ilusiones, de esperanzas, de negocios, de inversiones… Cuando miro a mi alrededor, veo un montón de negocios que han cerrado, que se traspasan, locales que se alquilan, cierres metálicos que rompen los sueños de alguien. Y no solo eso, escuchas a gente hablar de empresas en las que se está haciendo reestructuraciones, reducciones, ajustes… con todo lo que eso conlleva.

Y el nombre del Titanic repiquetea constantemente en mi cabeza. Tardó alrededor 2 horas y 40 minutos en hundirse; hay negocios que han tardado días, meses o años en sumergirse en el lodo, algunas rápidamente y otras agonizando.

Quizás este post os parezca una tontería, pero es que no puedo dejar de pensar en lo mismo: que todos de un modo u otro estamos a bordo del Titanic; algunos afortunados lograrán salvarse en esos escasos botes salvavidas, otros serán encerrados cruelmente en los pisos subterráneos mientras el barco se hunde, y otros, simplemente, caerán al vacío y morirán ahogados o de hipotermia…

¿Vosotros lo veis también así?

¿Se hunde o nos hunden?

Quejarse a veces funciona

En el mes de enero colgué una entrada en la que confirmaba que había puesto una queja en la OMIC, a través de internet, protestando contra el Nuevo Pueblo Español de Palma (podéis leer el post de por qué me quejo aquí). Pues bien, que sepáis que la queja no ha caído en saco roto… La OMIC me ha contestado y parece ser que hicieron muy bien sus deberes… Fueron hasta Nuevo Pueblo Español, o al menos se pusieron en contacto con ellos, y les hicieron saber que me había quejado, o les leyeron mi escrito; así que he recibido una resolución “amistosa” por parte del museo, en el que indican que o bien me devuelven el dinero invertido a través de Lets Bonus o bien puedo acudir a disfrutar de sus instalaciones el día que quiera. Por supuesto, les he pedido mi dinero, aunque “solo” sean 8 euros…

Por parte de la OMIC muy bien, pero al aceptar la propuesta ellos ya se desentienden. El problema es que escribí a NPE la hace casi dos semanas proporcionándoles el número de cuenta en la que hacer el ingreso, y  me parece que se están haciendo un poco los locos… Y digo yo, si por 8 euros (faltó añadir “de mierda”) me puse así ¿por 8 euros aún me tocan las narices? Al final tendré que escribirles “un mail terrorista” (como dice alguien que yo me sé) para reclamarles esos euros de mierda que son míos. El problema es que ni siquiera se merecen que haya aceptado, porque la realidad es que me negaron las hojas de reclamaciones, lo cual es indignante, así que no es cuestión de dinero. Ellos alegan que tienen colgado una cartelito que avisa de que disponen de esas hojas, pero que se les habían acabado; cuando la realidad es que a mí me dijeron que “un museo no tiene hoja de reclamaciones”.

Y, en fin, como una es tonta y no quiere más problemas de los que ya tiene, he aceptado que me devuelvan lo que es mío. Pero… ¿hasta por esos cochinos euros tengo que pelear? Grrrrr…

Cine matinal: “[Rec] 3: Génesis”

Un blog puede utilizarse de muchas maneras diferentes: como un diario, como una forma de desahogarse, para promocionarse, para plasmar críticas… Yo me planteé con el mío escribir un poco lo que se me pasara por la cabeza en el día, y la verdad es que he sido poco constante (muy poco constante), pero, en fin, supongo que hay muchos factores que influyen: otros proyectos, pocos comentarios, hacer eco…

¿A qué venía esto? No sé, el caso es que en mi post de hoy quería hablar sobre una película que he visto esta misma mañana, en una sesión de cine matinal. La verdad es que ir un domingo a las 12:12h a ver una peli de zombies no suena muy coherente, pero es lo que he hecho. Un momento ¿he dicho zombies? A lo mejor no sería la categoría correcta… El caso es que estoy hablando de la tercera parte de [Rec].

[Rec] 3: Génesis

Cuando vi la primera peli, me pareció original a la par que entretenida, y por supuesto angustiosa. La segunda parte, sin embargo, me decepcionó bastante y creo que es bastante prescindible. Por eso, cuando he entrado en el cine he pensado que acabaría bostezando y que saldría con esa terrible sensación de haber tirado el dinero de la entrada a la basura. Pero no ha sido así, sino todo lo contrario, la verdad es que esta tercera parte, que en realidad sería la precuela de la saga, me ha gustado mucho. Hay terror, hay humor negro, hay sangre (aunque no es tan  gore como me esperaba, en realidad en ese sentido podría calificarse como “light” y todo), hay música, hay acción y, sobre todo, hay muy buenas actuaciones, muy buen guión y muy buenos efectos especiales.

Clara y Koldo

Clara y Koldo

Una de las cosas que me ha gustado en la película es que por fin las mujeres no somos esas damiselas en peligro a las que los caballeros andantes han de salvar. Me gusta cuando se presenta a la mujer como heroína, o antiheroína, cuando por fin deja de lado ese papel de débil y desprotegida y es parte activa de la trama. Creo que, en este caso, ambos protagonistas, hombre y mujer, Koldo y Clara, luchan contra todo pronóstico para encontrarse y protegerse el uno al otro, y ni el hombre es un superhéroe ni la mujer es el sexo débil.

Otra de las cosas que me ha gustado, sin tener nada que ver con la anterior, es la naturalidad de las actuaciones. Al principio, durante las escenas de la boda, parece como si estuviéramos asistiendo a verdaderas grabaciones caseras de un enlace. Y vemos circular a los típicos personajes de  una boda. En este sentido, está muy logrado.

También merece la pena destacar los toques de humor negro que, a mi parecer, son bastante acertados y que no caen en los típicos chistes fáciles, sino que me son realmente ingeniosos.

¿Qué más? Pues por supuesto esa trama de zombies – infectados – locos - caníbales que circulan por la saga. En este caso me ha impresionado el hecho de que en esta entrega esos infectados son los propios familiares y amigos de los novios. ¿Cómo os sentiríais vosotros si os sucediera algo así? Imaginaos que vuestra madre, padre, hermanx, sobrinx, tíx… intenta morderos en plan salvaje. Debe de ser muy pero que muy desconcertante cuanto menos.

Panic attack

Aparte de todo esto, he de decir que el ritmo de la película al principio es un poco lento por las escenas de la boda pero que aun así en ningún momento llega a aburrir, las escenas no sobran en absoluto y nos van introduciendo poco a poco en la trama, hasta que el caos y el pánico irrumpen de pronto, y entonces, el ritmo es trepidante y te envuelve completamente de principio a fin.

Conclusión: he salido del cine encantada, porque he disfrutado, me he reído (lo justo y necesario), me he agarrado a la butaca con fuerza… Gritar no he gritado porque no suelo hacerlo, tampoco me he sobresaltado pero sí he sufrido un poquito (“¡está ahíiii! ¡está ahíiiiiiiiiii!“), bueno: bastante xD

Me encanta salir del cine con una sonrisa y la satisfacción de que haya merecido la pena gastarse el dinero en ver una película en pantalla grande.

¿Vieja para qué?

Ya queda menos para ese momento en el que parece que la gente se acuerda un poquito de ti, ya sea porque te han marcado en el calendario o porque Facebook les recuerda que es tu día. Nadie puede negar que en el fondo está deseando que la gente se manifieste de algún modo, dándote a entender que existes. Pero lo que no me parece justo es cuando acompañando a ese recuerdo añaden el término vejez. Vieja, me repito, pero ¿vieja para qué?

Está claro que para meterme en un parque de bolas de colores puedo ser demasiado mayor, o para pedir ayudas por minoría de edad, o para el carnet joven (ejem, como si ahora ya no fuera joven…), o para otras cosas que ya no se pueden hacer porque, simplemente, está mal visto. Pero por lo demás ¿qué es la vejez? Vale, para mi consuelo podría decir que es experiencia, sabiduría, madurez… Miro hacia atrás y recuerdo cómo era yo en la adolescencia, incluso en la veintena, y cómo soy ahora. ¿Soy más vieja? Sí, si eso quiere decir que tengo más edad. Pero… lo siento, no soporto que me llamen vieja.

Supongo que cada vez más tenemos ese síndrome de Peter Pan, o lo que sea, porque por dentro no me siento vieja para nada, al contrario, creo que aún tengo muchas cosas por hacer, muchos lugares que visitar, mucha gente por conocer, tantos sueños por soñar y por tratar de cumplir… y todo eso me rejuvenece.

No, no soy vieja en absoluto. Y quien pretenda amargarme el día llamándomelo que antes haga un ejercicio de reflexión y observación interior y se juzgue a sí mismo. ¿Cómo te sientes por dentro?

Tengo 36 años y me siento muy joven. Gracias.

Destino: Bilbao y San Sebastián (II)

Día 3: unas horitas en San Sebastián

El lunes día 13 intentamos levantarnos tempranito para poder coger el Eurkotren que nos llevara a Donostia a las 9 de la mañana (con llegada a las 11:30h aproximadamente), pero debido al cansancio que arrastrábamos de los dos días anteriores nos levantamos algo más tarde de lo esperado, así que desayunamos deprisa y corriendo y bajamos como una exhalación a través de la calle San Francisco hasta llegar a la estación de Atxuri, en principio a tiempo para el tren de las 9. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que, por obras en las vías, el tren salía de la estación de Ariz, y que había que coger el Metro para llegar hasta allí ¡Maldición! Pero el “disgusto” inicial se fue calmando con el hecho de que al comprar el billete de tren nos regalaran el de Metro y que, además, todo estuviera muy bien explicado: cómo llegar, desde qué andén salía el Euskotren, etc. En ese sentido vi muy buena organización (otro punto a favor de los vascos).

 El tren salió a las 10 aproximadamente, lo peor es que se trataba de algo similar a un convoy de metro, por lo cual para un trayecto de dos horas y media resultó bastante incómodo, además de que pasé bastante frío. El principio del camino fue bastante bonito: paisaje nevado, y después lluvia.

La playa de La Concha

Una vez en San Sebastián, tratamos de localizar algún puesto de información en la misma estación, pero nos dijeron que allí no tenían mapas y que teníamos que caminar unos veinte minutos para llegar a un sitio de información (maaaaal…). Traté de memorizar el camino (algo prácticamente para una desmemoriada como yo) y luego me dije que habría que confiar en que hubiera algún tipo de cartel que indicara cómo llegar. La verdad es que el camino fue fácil… Tras tomar un cafecito para entrar en calor, enfilamos la calle Easo (alias “La bella Easo”) hasta llegar a la playa de La Concha. Y, a ver… en mi humilde opinión, sinceramente, no me impacta demasiado esta playa ni entiendo por qué tiene tanta fama; y no lo digo de ahora: cuando estuve en Donosti a los veintipico años tampoco me emocionó demasiado. No sé, es que suelo vivir en un mundo paralelo, jajaja.

El día parecía haberse arreglado y nos acompañaba, así que tras hacer varias fotos a la playa y a los monumentos de alrededor, como el ayuntamiento o un viajo carrusel que hay en el parque de Alderdi-Eder, seguimos los cartelitos que nos indicaban cómo llegar a la oficina de información, en donde nos dieron un mapa y un librito que nos explicaba los sitios típicos de la ciudad.

El carrusel con el ayuntamiento detrás

Detalle de la Iglesia de Sta María

Ya con un mapa en nuestras manos, nos adentramos en la parte vieja a través de la calle San Juan, vimos la iglesia de San Vicente y el Museo de San Telmo en la plaza de Zuloaga, nos asomamos al Paseo Nuevo, y volvimos hacia atrás, esta vez por la calle 31 de agosto, en donde vimos la iglesia de Santa María. La fachada de ésta me gustó bastante, y mientras la fotografiaba, de pronto un viejecillo que justamente salía de una tasca cercana nos empezó a hablar y a preguntar de dónde éramos. Además, se ve que le gustó mi compañera de viaje, porque no paraba de hablarle a ella, ignorándome a mí, jajaja. Quiso hacernos una foto… “Subíos a las escaleras para que salga la Iglesia”, nos dijo, y para nuestra sorpresa cuando vimos la foto resultante, lo que fotografió fue precisamente a nosotras subidas en lo alto de las escaleras, y un poquito del pórtico… Pero preferimos disimular y continuar con nuestro paseo.

En la calle Mayor aprovechamos para comprar algunas postales, sellos y algún souvenir de recuerdo. Después, optamos por comer algo en el McDonalds aprovechando que, gracias al librillo de Donostia, nos regalaban un helado (wow!). Además, es tradición probar el Mc o BK de aquella ciudad a la que vamos, española o extranjera.

Palacio de Congresos

Tras reponer fuerzas, fuimos al Puente de Zurriola, desde donde se veía el Palacio de Congresos Kursaal y el Río Urumea, y en donde una señora se empeñó en hacernos una fotillo, alegando que en verano mucha gente le pedía que les hiciera fotos. Muy agradable la mujer, pero la foto salió algo borrosa (lo que cuenta es la intención, todo sea dicho).

Nuestra siguiente parada fue la Plaza Guipuzcoa, y bajando por la calle Churruca primero y Loiola después, llegamos hasta la catedral Buen Pastor, que me recordó un poco a la catedral de Colonia, supongo que por el tipo de arte Gótico.

Puente María Cristina

 Nuestro siguiente destino fue el puente de María Cristina, que cruzamos para poder ver el edificio de Tabacalera (no merece mucho la pena, la verdad, no me llamó en nada la atención). Lo siguiente fue bajar por la calle San Bartolomé hasta llegar de nuevo a La Concha, y rodear toda la playa para poder ver El peine del viento, una escultura de Chillida. Tardamos aproximadamente media hora en llegar, con bastante viento y algo de lluvia. La cámara me empezó a fallar, o mejor dicho: la batería (es que está muy viejecita) y no pude hacer muchas fotografías…

El peine del viento

De la escultura leímos que, al parecer, está dispuesta de tal modo que el aire entra a través de ella y llega peinado a la ciudad. Bueno… es bastante poético, pero no me lo creí demasiado…

Tras la caminata de ida y vuelta a través de La Concha, decidimos que era hora de volver al Euskotren para no llegar muy tarde a Bilbao. Así que cogimos el tren de las 18:47, que nos dejó en la estación de Ariz a las 21:15h.

Para la cena no hizo falta ponernos de acuerdo: ¡más pintxos en el bar de Concha!

Yupiiiiii

Día 4: últimas horas en Bilbao

El avión salía por la tarde, así que tuvimos tiempo de aprovechar nuestras últimas horas en Bilbao. El día amaneció nublado y amenazaba con lluvia, por fortuna nos respetó en las primeras horas (hasta que volvimos al hotel más tarde) Fuimos hasta la Plaza Moyua a coger el Metro, en dirección a la estación de Areeta-Las Arenas, en Getxo. Allí está el puente Bizkaia, un puente transbordados construido en el siglo XIX cuyo fin era unir las dos desembocaduras del Río Nervión sin entorpecer a la navegación. Se puede cruzar en él como persona física o con algún tipo de vehículo, y los precios me parecieron muy asequibles, a excepción de la opción de subir al mirador, que costaba como 5€ y me resultó caro para lo que parecía ser.

Funicular de Artxanda

Nuestro siguiente destino fue Artxanda, en concreto el funicular que sube hasta lo alto de la montaña. El billete costaba 0,90€, lo cual me pareció bastante asequible, y la verdad es que merece la pena subir, primero por la originalidad del transporte (aunque ya sé que en muchas ciudades hay funiculares por el estilo) y segundo por las vistas de la ciudad.

Me sentí pequeñita

No disponíamos de mucho más tiempo, así que hicimos la última parada para despedirnos de Concha y de sus pintxos y fuimos al hotel a buscar nuestros macutos. A la salida fue cuando nos cayó una buena tromba de agua que nos dejó bastante caladas (por fortuna, no pillé ningún resfriado, raro en mí, sobre todo teniendo en cuenta que no pude ponerme ropa seca hasta que llegué a casa). Fuimos hasta la Plaza Moyua a coger el Bilbobus que nos conduciría al aeropuerto, el cual, por cierto, es bastante pequeñito. Se me había olvidado decir que volábamos con Air Berlin y que fueron bastante puntuales tanto a la ida como a la vuelta.

Cuando despegamos y empezamos a alejarnos de la ciudad comencé a sentir esa extraña melancolía por los días que has vivido, lo bien que lo has pasado y el recuerdo que te llevas tanto de la ciudad como de sus habitantes. Pienso que, por fortuna, el cariño que le guardo a Bilbao no solo no ha cambiado sino que ha crecido. Ya se sabe que volver ya siendo adultx a una ciudad que ha sido importante para ti de pequeñx es un riesgo: te puede defraudar o te puedes volver a enamorar; y yo, sin duda, volví a quedarme prendada de Bilbao. Y no porque sea una ciudad preciosa, sino porque tiene algo que me engancha (y no es solo la comida, jajaja).

Agur!!

Destino: Bilbao y San Sebastián (I)

No puedo hablar de una ciudad como Bilbao sin caer en el sentimentalismo, ya que, desde pequeña, ha sido una ciudad importante en mi vida: mis abuelos vivían allí y, por tanto, viajé varias veces hasta esta ciudad de la que guardo muchos recuerdos. Tenía muchas ganas de volver, de hecho no lo hacía desde hacía por lo menos 15 años, es decir, desde que murió mi abuelo y vendieron el piso que tenían allí. Solo necesitaba una excusa, y ésta fue un concierto (del cual os hablaré en otro post). Y, por supuesto, volví a enamorarme de la ciudad y de sus habitantes.

Día 1: Palma-Bilbao con incidente incluido

Por si os estáis preguntando de qué incidente se trata… Solo deciros que por poco no pierdo el avión, porque me dejé el bolso en el coche de la persona que me llevó, así que me vi de pronto sin móvil y sin documentación, y por supuesto con cara de gilipollas… Menos mal que había llegado pronto y la distancia de vuelta a casa era corta… tuve que coger un taxi (sin un puñetero duro) y volver a bajar aún a riesgo de no encontrar a esa persona. Por fortuna estaba en casa, y  tuvo que volver a llevarme al aeropuerto, pobre…

No respiré tranquila hasta que estuvimos en el avión, como podéis imaginaros…

Palacio Chávarri

 Después de hora y media de trayecto en avión, llegamos al pequeño aeropuerto de Bilbao. Lo primero: conseguir un mapa en el set de información; lo segundo: coger el autobús que nos bajara al centro de la ciudad. Así llegamos hasta la Plaza Moyua, en donde lo primero que vimos fue la Casa Montero y el Palacio de Chávarri. No fue muy difícil ubicarme en el mapa que me habían dado en Información.

Hotel Zabalburu

Para llegar hasta el hotel desde la Plaza Moyua basta subir por la calle El Cano y tomar General Concha hasta la  calle San Mamés o hasta Autonomía, que desembocan en la plaza Zabalburu. Y aunque estaba perfectamente ubicada, en un momento de consulta del plano se me acercó un hombre con su chapela y todo para preguntarme si necesitaba ayuda. ¡Si es que son más majos los vascos!

Llegada al PhotoHotel Zabalburu…

La Ría de Bilbao

 Y de este día, lo que más puedo destacar, sin entrar en detalles del concierto, es que paseamos por la calle Hurtado de Amezaga, Alameda de Urquijo, Gran Vía López de Haro y plaza Circular, nos asomamos a la Ría, entramos en Fnac, vimos la puerta del Kafe Antzokia… En resumen: vueltecita por la zona centro de la ciudad, sin irnos muy lejos porque teníamos una gran cita aquella noche…

Ayuntamiento de Bilbao

Día 2: De paseo por el Casco Viejo y la zona del Guggenhaim

Estación de Abando

Lo mejor para aprovechar el día es levantarse prontito y salir a patear la calle. Así lo hicimos, primero porque Sara, una amiga del facebook que había venido también al concierto, cogía a las 9:15 el tren de vuelta a casa, y segundo porque habíamos pagado el desayuno del hotel… Fuimos lo primero a la estación de Abando Indalecio Prieto…

Y antes de cruzar la Ría, paseamos de nuevo por los alrededores del hotel, nos paramos a tomar un café en una cafetería llamada Concha (que, por cierto, tenía unos pintxos con una pinta increíble) y fuimos a ver el edificio de la Alhóndiga, que no sé muy bien lo que es, pero me gustó cómo era por dentro: tenía un montón de columnas decoradas, cada una de forma diferente.

Iturribide Kalea

 Después, volvimos a bajar hasta Abando y cruzamos por el puente del Arenal para ir al Casco Viejo. Tengo algunos recuerdos de esta zona, que es por donde vivían mi abuelos, de hecho me acordaba de la Plaza Nueva y de las callejuelas que desembocaban en ella. En la Plaza estaba puesto el mercadillo dominical, que por cierto lo encontré muy vacío, yo lo recordaba con muchos más puestos y mucha más vida, y no sé si es por la crisis, por el frío o por qué, pero no parecía ni la sombra de lo que fue. Llegamos hasta la plaza de Miguel de Unamuno y subimos por la calle Iturribide para intentar encontrar el antiguo portal de mis abuelos. Tras la sesión de melancolía, decidimos subir a través de un extraño ascensor situado en la calle Prim hasta la zona de Satutxu. 

Allí arriba lo que fuimos a ver fue la Basílica de Begoña. La verdad es que la subida es un palizón, sobre todo si no coges este famoso ascensor (que por cierto, es gratuito), pero merece la pena ir a ver la basílica y los alrededores de Begoña. A la bajada, y aunque ya era cuesta abajo, decidimos coger el metro en la estación de Santutxu hasta Casco Viejo, en donde entramos en otra cafetería a tomar un piscolabis y degustamos el famoso pastel de arroz.

Café y pastel de arroz

 También visitamos la Catedral de Santiago y la zona de la Ribera con las famosas Siete Calles, la iglesia de San Antón y la estación de Atxuri. Tras el paseo, cruzamos por el puente de San Antón y subimos por la calle San Francisco hasta la plaza Zabalburu, y de allí la calle General Concha para entrar de nuevo en la cafetería Concha y poder comer esos maravillosos pintxos, que es algo que no podéis olvidar si viajais a Bilbao…

Pintxos de tortilla rellena

 Tras la comida y un poco de descanso en el hotel, tocó visitar la zona del Guggenheim, pero eso sí: decidimos no entrar por precio y por ignorancia artística. Visitar esta zona merece mucho la pena, el museo ya de por sí tiene una estructura muy original y característica, además está Puppy, el perrito hecho de arbusto y flores, y por la parte de atrás una enorme escultura con forma de araña que impone bastante. ¡Ah! y también hay una especie de átomos que en cierto modo me recordó al Atomium de Bruselas.

Guggenheim y Puppy

Araña "Mamá", de 10 metros de altura

Bilbao es todo corazón

Para finalizar el día, llegamos hasta el parque de Doña Casilda Iturrizar, por donde paseamos tranquilamente e hicimos algunas fotos hasta que anocheció. Allí encontré algo curioso, y es que frente a una fuente habían colocado un montón de corazones hechos con tela, supongo que por el día de los enamorados. La idea me pareció original a la par que bonita…

Estos dos primeros días fueron bastante agotadores, y había que recuperar fuerzas para ir al día siguiente hasta San Sebastián: dos horas y media de viaje…

Nieve a nivel del mar

 Una entrada breve para comentar que hoy ha nevado en Palma de Mallorca, lo cual quizás no os suene demasiado espectacular, pero hay que tener en cuenta que es muy raro ver nevar en las islas Baleares. Por eso, no era de extrañar ver a la gente emocionada haciendo fotos y muñecos de nieve, tirándose bolas o gritando emocionadxs. Y no es para menos, la estampa era realmente bonita y peculiar…

Ha sido fantástico poder pasear viendo la ciudad nevada y mientras duraba una pequeña tormenta de nieve, y como colofón: acercarse a la playa y que la típica estampa veraniega se cambia por una arena blanquecina…

Quizás algunxs de vosotrxs… de lxs que me leéis (es decir: si me leéis) haya tenido la oportunidad de ver algo así, me refiero a nivel del mar, porque ver ciudades nevadas puede no resultar demasiado insólito. Para mí es la primera vez que lo presenciaba, y sinceramente, aunque ya haya visto nevar otras veces en otras ciudad, esta vez ha resultado bastante especial, tal vez es que me ha inundado la emoción que veía a mi alrededor…

Mujer de hierro… o de cristal

El sábado pasado estuve viendo en el cine Renoir la película “La dama de hierro” en versión original (muy recomendable para poder captar toda la esencia de una película: las voces originales de los actores para poder opinar si son o no buenos, y el sonido ambiente, muy influyente en un film, a mi parecer). No voy a hacer una crítica de la peli porque, sinceramente, no sé muy bien cómo hacerlo sin caer en el “me ha gustado”, “es un petardo”, “menudo bodrio” o cosas así… Lo que sí puedo decir que me ha fascinado es la actuación de Meryl Streep, pero era de esperar, pues se trata de una actriz que siempre me ha gustado, y creo que borda su papel sobre todo en las escenas en las que es anciana. La peli en general está muy bien pero teniendo en cuenta que no viví muy de cerca todos aquellos acontecimientos que se vivieron en Inglaterra en los años 80, no puedo hacer una valoración exacta. Lo que más me atraía del film como para ir a verlo es el papel que jugó Margaret Thatcher como política y sobre todo su lucha para conseguirlo, y en eso creo que la peli se me ha quedado corta. Esperaba que ahondara más en ese machismo de los lobbies (o como se escriba) y en cómo ella se abrió paso contra todo pronóstico. Dejan entrever en algunas escenas cómo la miran con superioridad por ser mujer y, para colmo, hija de un tendero, cómo no quieren tener en cuenta su opinión, cómo la mandan a charlar con el resto de mujeres mientras los hombres hablan de política, cómo se burlan de ella no sólo por su sexo sino por su voz estridente y cómo tiene que mejorar el tono de su voz para sonar más autoritaria y convincente. Lo consigue sin duda con muchísimo esfuerzo, tenacidad, frialdad y, por supuesto, fuerza de voluntad. Creo que es muy importante además el papel que jugaron diversos hombres que creyeron en ella y  la ayudaron a ser quien fue, sobre todo su marido: imagino lo que tuvo que aguantar este hombre, desde que le llamaran calzonazos y cosas así hasta la presión que giraba en torno a ella como política. Y todo esto a finales de los años 70, cuando aquí estábamos en transición y aún sufríamos los resquicios del franquismo.

Y después de ver lo que hizo esta mujer, lo mucho que luchó, el hecho que llegara a ser primera ministra cuando eso parecía imposible… ¿podría darse el caso aquí, en España? Estamos en el 2012, han pasado 33 años desde que la Dama de Hierro llegó a lo más alto y… no hay ningún atisbo de que vayamos a tener una mujer presidenta (las de las comunidades autónomas no cuentan, yo hablo de gobernar un país). Durante muchísimos años muchas mujeres han luchado por nuestro derechos (los cuales, por cierto, dan un pasito hacia delante y dos hacia atrás, según parece) y consiguieron grandes avances, muchos de ellos poco reconocidos. Pero a pesar de toda la lucha, aún existe mucho machismo en este país (todavía muy de derechas) que nos impide disfrutar plenamente de nuestra condición y nuestras libertades. Los mejores ejemplos pueden ser el lenguaje y los clichés que aún nos crucifican o nos relegan a un segundo plano. Aún nos sentimos muy invisibles.

Y de hecho ¿realmente queremos una mujer que nos gobierne? ¿Acaso no pensamos que tenemos fama de vívoras y sobre todo que las mujeres somos nuestro peor enemigo? ¿Hay alguien que pueda romper todas esas leyendas, sean urbanas o no? También hay que tener en cuenta que no queremos a cualquier mujer en el poder, o sea, que si va a ser una mujer machista, por ejemplo, no hemos conseguido nada… Tampoco pretendo hablar de ese término acuñado recientemente y que es feminazi, no sería muy beneficioso cambiar machismo por un feminismo radical (añado aquí el término “radical” porque la gente tiene a creer, erróneamente, que feminismo es el otro extremo del machismo).

¿Puede existir una dama de hierro en alguno de los partidos políticos españoles? ¿O somos demasiado frágiles como para encarar la presidencia del país? Quiero una Lady Iron española ¡YA!

Meryl Streep y Jim Broadbent en "La dama de hierro"